Comunicado acerca del conflicto en Gaza, en solidaridad con las víctimas del conflicto, y por el internacionalismo.
Hay algo que está absolutamente claro en la situación actual en Gaza: el Estado israelí está cometiendo atrocidades que tienen que terminar inmediatamente. Con cientos de muertos y miles de heridos, está cada vez más claro que el objetivo de la operación militar, presente en todas las fases de la planificación desde la firma del alto el fuego original en junio, es acabar completamente con Hamás. El ataque viene a continuación del bloqueo durante el supuesto “alto el fuego”, de consecuencias terribles, que ha destruido los hogares de los habitantes de Gaza, arruinado la infraestructura civil y provocado un desastre humanitario al que cualquier persona con una pizca de humanidad debe exigir el fin.
Pero esto no es lo único que hay que decir de la situación. A ambos lados del conflicto, la idea de que oponerse a Israel supone apoyar a Hamás y su movimiento de “resistencia” es preocupantemente común. Nosotros rechazamos totalmente este argumento. Como cualquier otro gobernante, Hamás, como el resto de las facciones palestinas importantes, está deseosa de sacrificar habitantes palestinos a fin de incrementar su poder. Esta no es ninguna vaga idea teórica –últimamente la mayoría de los muertos en Gaza han sido resultado de las luchas entre Hamás y al-Fatah. Las “alternativas” ofrecidas a los habitantes de Palestina han sido las bandas islamistas (Hamás y la Jihad Islámica) o bien las nacionalistas (al-Fatah, los Mártires de al-Aqsa). Estos grupos han mostrado su deseo de echar por tierra cualquier intento de la clase obrera por mejorar sus condiciones de vida, organizando uniones patronales, secuestrando a destacados sindicalistas y rompiendo huelgas. Un ejemplo espectacular es el ataque a la Radio de los Trabajadores de Palestina por parte de las Brigadas de los Mártires de al-Aqsa, por “conflictos internos de almacenaje”. Claramente, la idea de una “Palestina libre” bajo el control de cualquiera de estos grupos es lo más alejado de la realidad. Como anarquistas, somos internacionalistas, y nos oponemos a la idea de que los gobernantes y los gobernados de una nación tengan cualquier interés en común. Por lo tanto, los anarquistas rechazamos cualquier nacionalismo palestino del mismo modo que rechazamos el nacionalismo israelí (sionismo). La etnia no garantiza el “derecho” a la tierra, que requiere del Estado para hacerlo cumplir. La gente, por el contrario, tiene derecho a satisfacer sus necesidades humanas, y debería ser capaz de vivir donde quisiera, libremente.
Por lo tanto, frente a las divisiones y las falsas alternativas que ofrece el nacionalismo, apoyamos completamente a los habitantes de Gaza y de Israel contra el estado de guerra –no por su nacionalidad, etnia o religión, sino simplemente porque son seres humanos que viven, sienten, piensan, sufren y luchan. Y este apoyo supone el total enfrentamiento a quien quiera oprimirlos y explotarlos (el Estado israelí y los gobiernos y empresas occidentales que le proveen de armamento, pero también cualquier facción capitalista que intente utilizar a la clase obrera palestina como una marioneta en sus luchas de poder). La única solución real debe ser colectiva, y tiene que basarse en el hecho de que, como clase, globalmente, no tenemos nada más que nuestra capacidad de trabajar para otros, y todo que ganar al acabar con este sistema –el capitalismo- y los estados y guerras que necesita. Una solución, por ser “difícil”, no deja de ser la correcta. Cualquier “solución” que suponga ciclos de conflicto sin final, es decir, la que representa el nacionalismo, no es en absoluto una solución. Y si este es el caso, que sea la “más fácil” es irrelevante.
Hay sectores de la sociedad palestina no dominados por los que quieren ser gobernantes –las protestas organizadas por los comités de los pueblos en Cisjordania, por ejemplo. Los apoyamos. Tal y como hacemos con los israelíes que rechazan ir a la guerra, y los que luchan contra ella. Pero no a los grupos que llaman a los palestinos a ser asesinados por uno de los ejércitos más avanzados del mundo, tan sólo por su propio interés, y que intencionadamente atacan a civiles al otro lado de la frontera.
Ni uno ni dos estados. Muera quien muera, Hamás y el Estado de Israel ganan
Federación Anarquista de Manchester







